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Cibercrimen: otra razón para aprender a usar la tecnología correctamente.

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Vivimos tiempos complicados en cuanto a seguridad física en nuestro país. Y la “vida virtual” no está exenta de esta realidad: México es el primer lugar en ciberdelincuencia, según un estudio reciente. Nuestra falta de formación en el uso de las tecnologías hace que seamos presa fácil del crimen en muchas formas.

Existen numerosas formas de estafas en la red de las que los delincuentes hacen uso, y muchas de ellas cuentan con nuestra ignorancia para ser efectivas. Quiero ennumerar algunas muy comunes para que podamos evitarlas en lo posible:

1. La estafa nigeriana (varios escenarios)

Esta estafa es de las más conocidas y tiene muchas variantes, pero la cosa es así normalmente: Uno recibe un mensaje (email, SMS o mensaje en el muro de red social) o llamada que nos indica que hemos ganado o alguien nos está regalando algo valioso (una fuerte suma de dinero, un automóvil, etc) y que para que podamos a acceder a tan inusual suerte, debemos dar a cambio una suma (en efectivo o depositando el dinero a una cuenta extranjera normalmente, o a través de compra de artículos como tarjetas telefónicas las cuales debemos proporcionar los números de activación). Una vez que la víctima cae y da el dinero o compra las tarjetas, los sujetos desaparecen. Actualmente las estafas siguen ocurriendo pese a que se ha hecho mucha difusión de este tipo de engaño. Aquí simplemente debemos colgar y eliminar cualquier mensaje o SMS recibido y JAMÁS proporcionar datos de contacto o familia, y obviamente, jamás dar dinero. Si es demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea.

2. Extorsión telefónica o por mensaje

En este caso, usted recibe una llamada en la cual unos sujetos parecen golpear a alguien y hay gritos y confusión. Una voz aturdida dice “hola” y esperan que el interlocutor caiga diciendo el nombre de alguien que piense reconocer en la voz (¿Tío? ¿Jorge?). Una vez sabiendo esto el delincuente, empieza el acoso. Le dicen que su familiar fué secuestrado y que debe seguir las instrucciones para que su “pariente” siga vivo. Normalmente evitan que uno reaccione hablando muy rápido y evitando que uno busque comunicarse con el familiar en cuestión por otro medio diciendo que matarán al secuestrado si cuelga. Estas llamadas normalmente se hacen desde cárceles, penales o por celular. Si la víctima cae, los delincuentes tratarán de sacar toda la información posible de ella y sus familiares, y pasar de la intimidación virtual a la real.
La versión electrónica de esta estafa es menos común pero igualmente tratan de utilizar el pánico como arma: envían un SMS o un mensaje de texto a través de una red como whatsapp o mensajería, en la que tienen a un tal “Señor Pérez” (cambian el apellido para ver si atinan a que el usuario se apellide igual) y que si no habla en ese momento a un número que ellos proporcionan matarán a la víctima. Si uno se engancha y llama, empieza el mismo teatro.

Aquí la clave es mantener la calma. Colgar a la primera oportunidad y no contestar nuevamente ni el celular ni los mensajes. Denunciar al 088 o bien al número local de la policía y llamar inmediatamente a los familiares para saber que se encuentran bien y alertarlos de la situación. Si no podemos localizar al supuesto secuestrado debemos insistir hasta que sepamos que está a salvo.

3. Phishing o correo engañoso

El Phishing (derivado de fishing o pesca) es un correo manipulado de manera dolosa para llevarnos a una página donde el delincuente nos pide proporcionar datos personales (nombre, dirección, cuenta bancaria o tarjeta de crédito) normalmente presentado como de una entidad bancaria, un sitio que frecuentamos o del que somos clientes o bien de parte de entidades de gobierno. En México se estima que de cada 100 usuarios, 6 caen en la trampa. Este es un fraude más difícil de atajar a simple vista, ya que tenemos que ser observadores con el correo y sus links para saber si es real o fraudulento. Algunas pistas para identificar un correo phishing son:

  • Muchos vienen con faltas de ortografía y o sintaxis (los delincuentes pueden ser extranjeros y tal vez no hablan buen español o inglés y tienden a redactar mal palabras obvias)
  • Los logotipos se ven mordidos o malformados
  • La dirección que aparece en la barra de estado (la que se encuentra en la parte inferior del navegador) no coincide con la del link que aparece en el cuerpo del mensaje
  • El dominio del correo origen no coincide con el del servicio que conocemos (por ejemplo, un correo de banamex dice clientes@cuentasbanamex.com en lugar de clientes@banamex.com)
  • Normalmente utilizan el miedo (desactivaremos su cuenta o bien le cobraremos X cantidad por hacer caso omiso) para incitarnos a visitar el link que proporcionan.

En este blog de e-set (un conocido antivirus) dan unos consejos más técnicos para identificar un correo de estafa.

4. Cadenas (correo y redes sociales)

Las cadenas son correos y entradas en redes sociales normalmente con mensajitos de todo tipo (presentaciones vistosas, pensamientos y demás trivialidades) que normalmente vienen acompañados de la frase “envía esto a tus contactos” en muchas derivaciones. Que si el fin del mundo, que si el servicio dejará de ser gratuito, que si no lo haces morirá tu tía. El objetivo de esta estafa es obtener cuentas de correo electrónico o perfiles de redes sociales o likes para fines de mercadotecnia, publicidad o más engaños.

Esta es la costumbre más difícil de combatir de todas. ¿Quién se resiste a la tentación de “ayudar a encontrar una niña”, “reenviar este hermoso mensaje” o bien “evitar la mala suerte” reenviando presentaciones, imágenes, pensamientos o presagios del fin del mundo (como el recientemente aparecido en Facebook de que la NASA dice, sin fuentes por supuesto, que habrá 3 días de oscuridad)?. Tenemos que ser conscientes de que cuando hacemos esto, nos ponemos en riesgo nosotros y a nuestros contactos, porque revelamos información sensible a personas que ni conocemos ni sabemos qué intenciones tengan. Y lo peor, somos agentes de la delincuencia (o del marketing) de forma innecesaria. Creéme, romper una cadena no te dará 10 años de mala suerte ni se morirá nadie de tu familia por eso, y ayudarás a asegurarnos que las estafas de la red no lleguen a más víctimas.

Espero que estos consejos sean útiles.

Cyberbullying, qué es y sus consecuencias en los jóvenes

¿Sabías que en México, la publicación de videos o fotos de peleas entre alumnos de secundaria ya es una práctica común en 2 de cada 10 alumnos de secundaria? ¿Que el 4% de los niños y adolescentes mexicanos dijo haber sido objeto del ciberbullying en 2010 a través de Internet, mientras que vía celular la cifra fue del 7%? ¿Y que estas cifras han aumentado otro 7% en sólo 2 años?

El ciberacoso (cyberbullying) se está convirtiendo rápidamente en una costumbre que está permeando en chicos de todas las edades en México. Se define el ciberacoso como el uso de medios como Internet, telefonía móvil y videojuegos para ejercer un acoso psicológico sobre la persona atacada. En este caso, no hablamos de adultos que intervengan ni de acoso sexual. Es una extensión del acoso (bullying) pero por medios electrónicos.

Las cifras en México del acoso escolar resultan bastante escandalosas. En 2011, 7.5 millones de niños sufrieron abuso escolar de algún tipo, cerca del 40% de la matrícula. En cuanto al  cyberbulling estamos hablando de cerca de 1 millon de alumnos acosados por este medio. El acoso ha sido permitido en las escuelas por generaciones en México, y nuestra sociedad es responsable por una conducta generalizada de discriminación y maltrato. Internet nuevamente es un medio, que utilizado en su peor perversión, ayuda a discriminar, fustigar y denostar a miles de niños de todas las edades por medio del uso irresponsable de las redes sociales, correo electrónico y telefonía celular.

Como padres, somos los más responsables de esta escandalosa realidad. Al no supervisar debidamente el comportamiento de nuestros hijos en la red, estamos haciendo crecer una práctica que ha provocado verdaderas desgracias en los afectados. Esta es una de las tantas razones por las que los padres deben involucrarse en las nuevas tecnologías y en el uso que los hijos dan a las mismas.

Si desean conocer más acerca de este fenómeno y obtener más información, consejos y demás, les comparto esta excelente página para que nos vayamos educando en este tema y podamos dar respuesta en nuestros entornos para ir acabando con este cáncer social.

http://www.ciberbullying.com/cyberbullying

El equilibrio entre privacidad y supervisión de los padres a los hijos

Son tiempos difíciles para nosotros los padres. No sólamente estamos inmersos en una marejada compleja de nuevas tecnologías, nuevos paradigmas, cambios sociales y culturales, sino que vivimos una profunda crisis de valores que nos hace entrar en situaciones que chocan frontalmente con nuestro deber primario como padres que es la crianza y guía de nuestros hijos.

Hoy día se habla de derechos. Los escuchamos por todos lados: derecho a la salud, derecho a la vida, derecho a _ponga_aqui_su_derecho_. Hay quienes dividen estos derechos como de primera y segunda generación. Pero la gente que habla de esto generalmente también olvida que por cada derecho, existe una obligación y consecuencias de nuestra libertad. No entraré en temas éticos acerca de tal o cual derecho y si son válidos o no, hoy sólo me concentraré en uno que nos atañe: la privacidad.

Hoy se habla del derecho a la privacidad, el cual tiene como objetivo proteger nuestra intimidad, nuestra información personal y nuestras ideas más profundas para que un tercero no pueda abusar de esa información. Por supuesto que tenemos derecho a que no se divulgue de forma pública información reservada o confidencial, de importancia sensible para nosotros o para los interlocutores de esa información. Pero ese derecho conlleva obligaciones como no reservar cosas fuera de la ley o que daña a un tercero al reservarlo. Y otro punto: constantemente declinamos nuestro derecho a la privacidad por recibir un servicio “gratuito” (que no cuesta dinero, pero no implica que no tenga costo).

En el mundo de Internet, todos los días intercambiamos información, a veces pública, muchas veces información sensible. Por correo, por redes sociales, por mensajes SMS, enviamos todos los días información que nos define, que permitiría que un tercero obtenga mucha (quizá demasiada) información acerca de nosotros. Utilizamos servicios normalmente “gratuitos” para ello. Es normal que todos los sitios tengan una declaración de privacidad la cual indica de qué forma nuestra información es tratada por el servicio que utilizamos. Como casi nadie lee esos acuerdos, muchas veces las empresas indican criterios que distan mucho de nuestro concepto de privacidad: leen tu correo para ofrecerte anuncios, vigilan tus publicaciones para evitar que hagas cosas ilegales, evitan que leas información que no es del agrado de los negocios o de los gobernantes. Y entramos al debate de lo que es la privacidad y sus consecuencias. Si, existe el derecho de la privacidad pero cuando das click en “Aceptar” unos términos y condiciones que no lees, entonces renuncias a tu derecho por voluntad propia y básicamente tu información ya no es del todo tuya. Aunque es tema de otro debate, quiero dejar en claro que la privacidad en Internet es un mito, y gordo, y afecta también a nuestros hijos.

Al tener este factor, por supuesto que importa lo que tus hijos escriben en sus correos, y lo que publican en sus redes sociales. Implica que si hacen algo considerado ilegal y son menores, los padres tendrán que responder por no poner suficiente cuidado en vigilar la conducta de sus hijos. Así es en muchos países (México está por entrar en un tratado llamada TPP (Tratado trasnspacífico de cooperación) el cual obliga a los gobiernos a poner una serie de leyes draconianas en cuanto a la privacidad y el intercambio de archivos, entre otras libertades, así que en breve tendremos leyes policiales muy duras en cuanto al uso de Internet), y esto puede provocarnos penas muy altas en algunos casos (cabe recordar el caso de Brian Lahara demandada a sus 12 años por compartir archivos con copyright). Aunque no justifico estas prácticas leoninas en cuanto al copyright (ya hablaremos de este tema) y me parecen ridículas, estos ejemplos ilustran lo que puede pasar cuando no entendemos lo que sucede alrededor de nuestros hijos y su uso de la tecnología.

¿Y cómo le hago para evitar que nuestros hijos se metan en problemas y no convertirnos en espías de sus comunicaciones? Aqui debe existir un equilibrio: por un lado, eres responsable de saber qué hace tu hijo en Internet, por lo que debes supervisarlo de vez en cuando, revisar lo que visita y el tiempo que pasa en Internet (no para reprimirlo, sino para que use Internet de manera mesurada y consciente) y aunque lo hagas, tal vez tu hijo logre esconder cosas de tus ojos. Aquí el punto de equilibrio es la educación. Habla con tu hijo de los riesgos que tiene, que sepa cuidar sus datos personales, que no crea que una cuenta gratuita de correo o de red social es privada y le da derecho a decir lo que sea sin control, que entienda su responsabilidad al momento de darle enviar a cualquier cosa que hace. Lee los acuerdos de privacidad de tus proveedores de correo, de red social, de acceso a internet. Interésate por conocer cómo utilizan tus datos y los de tus hijos. Sólo así lograrás entender y prevenir que tus hijos cometan un error costoso y protegerlos.

Espero sus comentarios y sugerencias.

¿A qué edad es conveniente empezar a usar una red social?

ImageMuchos papás nos preguntamos ante la insistencia de nuestros hijos por abrir una cuenta de facebook, hi5, twitter u otra red social, a qué edad es conveniente que nuestros hijos puedan acceder a ellas. Y no es una respuesta sencilla. Algunas redes como Facebook permiten el ingreso a la red desde los 14 años, otras requieren la mayoría legal (18 a 21 años generalmente) y dependerá de cada país o región. Si tomamos en cuenta que el 71% de los adolescentes entre 14 y 17 años utiliza redes sociales, como padres nos encontramos ante una encrucijada que se vuelve muy difícil de atajar.

Para poder entender mejor las consecunencias, primero entendamos cómo funciona una red social.

Las redes sociales son, al final del día, medios de comunicación. A diferencia de otros medios como la TV, que son medios unidireccionales (es decir, la información fluye del emisor al receptor), o bidireccionales (como el teléfono, la información se comparte en ambos puntos pero sólo entre dos emisores-receptores) las redes sociales son medios multidireccionales, y lo más importante, virales. Todo lo que pongas en tu muro de red social se puede esparcir, de acuerdo a lo que el usuario elija en principio, a una lista limitada, a una red de amigos completa o bien ser público (cualquier persona puede verlo). Incluso, si tu limitas una publicación a una red cercana de amigos, estos pueden reenviarlo (retwit, re-publicación en facebook) a otros amigos y estos a su vez pueden mandarlo a otros ad-infinitum, por lo que una publicación puede esparcirse por días, meses o incluso años, a nuestros amigos, conocidos, o personas que ni conocemos y ni pensamos, en lugares del planeta inimaginables.

El asunto aquí es que esto puede pasar, ya sea por una publicación excelente o una idea ingeniosa… o por una fotografía indecorosa o un arrebato, y aquí es donde la cosa empieza a pintar mal.

Imaginemos este escenario: Un joven se divierte con sus amigos en una fiesta en la que, por azares del destino, beben en exceso y a algunos les hace gracia difundir por su red social favorita un video hilarante de alguien pasado de copas con el pomposo título de “fulanito en una noche loca”. Dicho video es la comidilla de los amigos por unos días que empiezan a compartirlo con otros amigos, y luego este se vuelve popular entre más y más gente hasta que alcanza un nivel público general (existen muchos ejemplos de esto en años recientes, sobre todo entre celebridades y personajes políticos). Probablemente el video quede rodando unos días como “novedad”, posiblemente después se hable menos del asunto, pero el caso es que el video existe en la red, incluso muchos años después de lo ocurrido. El famoso efecto “rockstar” que tanto afecta la vida pública de los famosos está en marcha.

Quizá fulanito no le importe mucho en ese momento, pero el daño está hecho: quizá alguien lo reconozca en la calle de vez en cuando y haga alguna mofa. Tal vez al momento de buscar trabajo una búsqueda en la red con su nombre aparezca ligado a dicho video y el empleador piense dos veces si desea contratarlo. Quizá años después fulanito cambie de hábitos y deje la bebida, pero su fama le precederá durante muchos más años que si no hubiera sido exhibido en una red social, hasta que dicho video sea olvidado, lo cual puede volver a surgir en un momento poco adecuado, por el poco “sentido de olvido” que caracteriza la información en Internet.

En resumen, las redes sociales son una extensión de nuestra sociedad, afectan la forma en la que convivimos con las personas. Afecta la manera en que las personas nos ven. Y si esto es difícil de digerir para un adulto, piense qué tanto más afectará a un menor que quizá no tenga el tacto ni la experiencia para lidiar con esta vida cada vez más parecida a una estrella de la farándula, que debe cuidar y saber lo que dice y lo que no en un medio que puede ser muy beneficioso, pero que si se usa mal puede ser desastroso para el buen nombre y la fama pública de las personas.

¿A qué edad es adecuado utilizar las redes sociales? A una en la que entendamos claramente las consecuencias de nuestros actos y nuestros dichos. Y siempre debemos supervisar la actividad de nuestros hijos en la red. Los padres o tutores deben tener conciencia y co-responsabilidad de los actos de los hijos, ya que cualquier actividad ilícita de los hijos en este medio es punible para los padres. No podemos ignorar esta realidad y debemos ser conscientes de estos riesgos para el futuro de nuestros hijos.

Espero sus comentarios y sugerencias a este tema y otros que estaré publicando en este sitio.